El impacto de la maternidad en el deporte de alto rendimiento

El impacto de la maternidad en el deporte de alto rendimiento

Belinda Bencic, MVP de la United Cup, y Elina Svitolina, semifinalista del Abierto de Australia, regresaron al Top 10 luego de ser madres. (Foto: WTA)

La tenista Belinda Bencic regresó al Top 10 del ranking de la WTA a mediados de enero, y Elina Svitolina lo hizo tras su paso por las semifinales del Abierto de Australia. En su búsqueda de volver a la cima, ambas jugadoras aprovecharon la Regla de Clasificación Especial del WTA Tour para madres que vuelven a la competencia.

“Volver al Top 10 de la WTA un año después de regresar a competir tras la baja por maternidad es algo de lo que estoy increíblemente orgullosa”, declaró Bencic. “Muy poca gente sabe o ha experimentado lo difícil que es ese camino, pero mi familia, mi equipo y yo hemos puesto toda nuestra energía, trabajo y dedicación para lograr este objetivo”, agregó la tenista que, meses atrás, tras llegar a las semifinales de Wimbledon, había confesado estar “haciendo malabarismos, como cualquier madre”.

“Es un sueño volver al Top 10 de la WTA”, añadió Svitolina, “y hacerlo como madre significa muchísimo para mí. Estoy orgullosa de mi lucha y resiliencia, y no tengo palabras para agradecer a los fans su increíble apoyo”.

En la Era Abierta, solo tres tenistas conquistaron un Grand Slam después de ser madres: Margaret Court, en 1973, ganó el Open de Australia, Roland Garros y el US Open; Evonne Goolagong, en 1980, fue campeona de Wimbledon, y Kim Clijsters, que ganó el US Open en 2009 y 2010 y el Australia Open en 2011. Por su parte, Serena Williams ganó su último GS estando embarazada. Y luego de ser madre jugó cuatro finales (Wimbledon 2018, 2019; US Open 2018, 2019) aunque no logró acceder al título.

El programa de maternidad de la WTA

En marzo del 2025, la WTA junto al Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita presentaron una iniciativa que permite a las jugadoras de tenis acceder a hasta 12 meses de baja paga, tratamientos de fertilidad, cobertura para adopciones o subrogación y una clasificación protegida al regresar. Con una estimación de más de 300 tenistas que podrían beneficiarse con el programa.

De acuerdo a lo informado por la WTA, tal apoyo financiero es accesible a las jugadoras que hayan participado en al menos 8 torneos WTA en los 12 meses anteriores a su solicitud, o al menos 24 torneos WTA en los últimos 3 años. La mitad de los torneos disputados deberán ser de un nivel superior o igual al WTA 250.

El objetivo es que las atletas puedan decidir cuándo y cómo quieren formar sus familias, sin tener que preocuparse por perder ingresos.

Otros programas similares

La de la WTA no es la única iniciativa enfocada en proteger salarios y rankings en el deporte profesional. Hay otros ejemplos destacados que incluyen el ciclismo World Tour (pago del 100 por ciento desde 2020), la LPGA en golf (mantenimiento de estatus de juego), la NWSL de fútbol (salario base garantizado) y la WNBA en básquet (licencia pagada), cubriendo derechos esenciales para las atletas., aunque muchas de estas políticas suelen ser financiadas directamente por las ligas o equipos, y no por un fondo externo. 

Asimismo, en España, FUTPRO lanzó las Becas de Maternidad para apoyar a las futbolistas que fueron madres o con hijos menores de tres años, cubriendo gastos vinculados al cuidado y crianza, como matrícula en guarderías, educación infantil o contratación de personal cuidador. 

La identidad de la madre atleta

La identidad atlética es el grado en que un individuo se identifica con su rol de deportista. Durante el embarazo, a raíz de los cambios corporales, tanto en términos de apariencia como de rendimiento, la percepción que tiene la atleta de su cuerpo e identidad física se modifica, generando un conflicto de identidades. 

En un artículo de la Revista de Gestión Deportiva, firmado por Farah Palmer y Sarah Leberman, de la Universidad Massey, se explica: “Las mujeres gestionaron sus múltiples identidades y superaron limitaciones como la culpa, la falta de tiempo y el limitado apoyo organizacional, enfatizando la importancia del deporte para su identidad. Destacaron los beneficios mutuos de la maternidad para sus aspiraciones deportivas y viceversa, mediante la utilización de estrategias de gestión del tiempo y el espacio, y la creación y el acceso a sólidas redes de apoyo, que en ocasiones incluían apoyo organizacional”.

Negociar el equilibrio entre estas identidades implica compromiso, sacrificio y organización. Sin embargo, esta suerte de malabarismo para congeniar la maternidad con el deporte de alto rendimiento trae como consecuencia un mayor disfrute y rendimiento.  Al respecto, un artículo de Kelly L. Massey y Amy E- Whitehead, publicado en la revista Psychology of Sport and Exercise, en 2022, hace hincapié en que en las madres atletas el deporte ya no es su única prioridad, lo que permite identidades, objetivos y enfoque multidimensionales. Además, agregan, “los valores asociados con el deporte y la libertad que otorga a la madre deportista, las apoyan para convertirse en un modelo positivo para su infante en términos de demostrar independencia, motivación y salud”. 

Barreras y renuncias

Así como muchas mujeres posponen su deseo de ser madres hasta lograr cierta realización profesional, a fin de no ceder espacio ni tiempo que pueda perjudicarlas en sus carreras, algo similar ocurre con la carrera de las deportistas.

Aunque ya la maternidad dejó de ser percibida como el fin de la carrera deportiva o a asociarse con el retiro, todavía sigue estando marcada por algunas renuncias, más allá de que las atletas entrenen durante el embarazo y vuelvan al deporte competitivo después del parto. 

De acuerdo con un estudio realizado en España por FUTPRO, en mayo de 2023, un 46% de las jugadoras de fútbol del país se mostraban preocupadas por las represalias que pudiera tener su club si se quedan embarazadas. Entre esas represalias, más del 60% tiene miedo a que finalicen su contrato, mientras que más del 40% piensa que las discriminarían a la hora de jugar y que su club le podría bajar el sueldo si se queda embarazada.

En este sentido, cabe destacar que las barreras que influyen en el regreso posparto de las atletas no solo tienen que ver con el aspecto fisiológico, sino también con trabas psicológicas, como la depresión postparto; financieras; entre otras, como la falta de sueño, los estereotipos de género acerca de lo que socialmente implica la maternidad, sentimientos de culpa o egoísmo, preocupaciones sobre la lactancia materna fruto de la falta de información al respecto, etcétera. Last but no least, los obstáculos organizacionales que van desde el poco conocimiento sobre cómo trabajar con atletas que se incorporan a los entrenamientos después del parto para evitar lesiones hasta la falta de políticas de licencias, seguridad laboral y apoyo, que permitan planificar el regreso a la competencia. 

La Leona que ganó una medalla plateada al poco tiempo de ser mamá

La ex Leona y capitana de la Selección Argentina de Hockey sobre césped Rocío Sánchez Moccia proyectaba ser mamá al término de los Juegos Olímpicos de Tokio en 2020. Sin embargo, quedó embarazada en pandemia y fue madre primeriza poco antes de que comenzaran los Juegos, en los que Las Leonas lograron la medalla plateada. 

Sánchez Moccia tuvo que combinar la maternidad con sus ganas de estar en Tokio y competir representando a la celeste y blanca. 

Su historia es el reflejo de la importancia que tiene la red de contención para poder lograr ese equilibrio, tanto de parte de familiares y amigos para el cuidado de su hija recién nacida como del cuerpo técnico y compañeras para acompañarla en el regreso desde el aspecto deportivo.

Más allá de haber entrenado casi hasta el final de su embarazo, Sánchez Moccia contó con una preparación distinta a la del resto del equipo. Ella misma lo había relatado en diálogo con ESPN antes de partir hacia Japón: “Estuve entrenando hasta lo que pude. Tenía fecha de parto el primero de marzo y no se adelantó. Francesca nació con 41 semanas y media y por cesárea, así que hasta ahí no lo había pensado. Nació, me sentí bien, el Chapa (Retegui) me había preguntado si estaba para volver (…). Pasó un mes y el día que fui a hablar con él y las vi entrenar a las chicas, me di cuenta de que tenía ganas de estar”.

Asimismo, su mamá la acompañó durante el tiempo de entrenamiento (que por ser época de pandemia, se hizo en burbujas y en distintas partes del mundo) para cuidar a la beba mientras ella se preparaba. 

“Lo que más me costó de la separación con mi hija fue la parte previa a los Juegos Olímpicos. La realidad es que mientras estuve allá estaba muy enfocada en conseguir el objetivo y además, estaba convencida de la decisión que había tomado”, había dicho, al ser entrevistada poco después de finalizados los JJOO.  “Me dio mucha tranquilidad saber que ella estaba con mi familia. Mi mamá, mis suegros y, por supuesto, mi novio fueron un sostén vital para que la distancia con mi hija no fuera tan difícil”, agregaba por entonces la jugadora. 

Y aunque siempre destacó haberse sentido satisfecha y feliz con su decisión, también mostró en sus redes que tras su regreso tuvo que reencontrarse con su hija y adaptarse a los cambios, como cambiar la teta por la mamadera, a la que ya se había acostumbrado, y volver a trabajar el vínculo. 

“Tuve una sensación extraña cuando me di cuenta que la beba se había acostumbrado a tomar la mamadera y ya no quería la teta. Fue difícil, pero entendí que tenía que soltar. La situación se dio así y hay que aceptarlo. Muchas veces nos cuesta más a nosotros que a ellos aceptarlo, pero la realidad es que yo la veo feliz”, relataba Sánchez Moccia en sus redes.

Francesca Lollobrigida, récord y oro olímpico

“Puedo ser una campeona mundial, una campeona olímpica y también mamá”. Las palabras resonaron tras la conquista de la medalla de oro por parte de la italiana Francesca Lollobrigida, el sábado pasado en Milano Cortina 2026. La deportista obtuvo la dorada en patinaje de velocidad, en 3.000 metros, con récord olímpico. Ese mismo día, cumplió 35 años.

En el podio, la esperaba su hijo Tommaso, al grito de “Mamá es campeona olímpica”.

“Mi objetivo siempre ha sido transmitir el amor por mi deporte, la inmensa alegría de ser una mamá deportista y el valor de seguir persiguiendo los propios sueños, siempre. El camino no ha sido sencillo, al contrario. He encontrado obstáculos, hecho sacrificios y vivido momentos difíciles. Pero cada paso lo afronté con fuerza y amor, gracias al apoyo incondicional de mi marido, de mi familia y de todas las personas que creyeron en mí”, dijo tras ser galardonada.

“Me convertí en mamá en mayo de 2023 y en octubre de 2023 volví a patinar. Así comenzó mi viaje como mamá-deportista. Me siento orgullosa. Orgullosa de mí misma, de mis decisiones, de los miedos a los que me he enfrentado. Orgullosa de poder decirle un día a Tommaso que los sueños deben ser defendidos, que nada es fácil, pero que con amor, determinación y las personas correctas a tu lado puedes llegar mucho más lejos de los que piensas”, agregó.   

Conciliación entre el deporte y la maternidad

Un estudio del British Journal of Sports Medicine cita cinco factores clave que influyen significativamente en el éxito del retorno posparto de las atletas: tiempo de recuperación posparto; tiempo para gestionar la maternidad y las demandas deportivas; políticas de la organización deportiva; estereotipos y apoyo social.

Al respecto, en el informe se expresa: “A pesar de que las atletas están motivadas y son capaces de volver al deporte después del parto, no todas tienen éxito en el intento. La licencia de maternidad remunerada, la seguridad laboral, el apoyo para el transporte de la cuidadora y el niño, y un cuidado infantil asequible y accesible son elementos clave en las políticas para apoyar adecuadamente a las atletas en su regreso. Sin embargo, pocas organizaciones deportivas poseen políticas que apoyan a las atletas en esta etapa”.

En la misma línea, en el I Estudio FUTPRO se pone el foco en la necesidad de establecer normas y regulaciones específicas que garanticen protección a las jugadoras, implementar programas obligatorios de apoyo y preparación, involucrar a las jugadoras en la toma de decisiones de las normas que rigen su industria, establecer políticas de licencias por maternidad, crear fondos de apoyo para jugadoras embarazadas, así como promover la visibilidad de las madres deportistas, desafiando estereotipos.

La voz de la atleta es esencial como eje central para el éxito, de la misma manera, la comprensión de que cada cuerpo y situación son únicos, con lo cual los planes deben ser flexibles y adaptarse a la realidad de cada persona. 

Ninguna deportista debería sacrificar su carrera para ser madre, ni ceder su maternidad para continuar en carrera.