En el marco del Olé Summit, el evento organizado por el diario deportivo, que se llevó a cabo este mes en la Usina del Arte, hubo un panel dedicado al fútbol femenino, que estuvo moderado por Ángela Lerena, periodista de TNT Sports.
Participaron del debate Florencia Quiñones, entrenadora de Boca Juniors; Agustina Furno, gerenta del fútbol femenino de Banfield, y Salomé Di Iorio, árbitra de fútbol internacional, quienes compararon la actualidad de la disciplina con el momento en que comenzaron sus carreras y frente a la posibilidad de dirigir equipos masculinos (como DTs o árbitras) sostuvieron que no debería importar el género, sino la idoneidad de la persona.
Florencia Quiñones marcó el primer gol de la era profesional de Boca y levantó tres torneos locales con el club, además de que en su primer año como entrenadora del xeneize (2023) cosechó una alta efectividad del 87,1%. Salomé Di Iorio comenzó su carrera en 1999, ya lleva 26 años de experiencia en el arbitraje y fue la primera mujer argentina en estar en el VAR en un partido de nuestro fútbol. Y Agustina Furnó es la gerenta del fútbol femenino de Banfield: desde 2018 lidera la gestión integral del área, con foco en el desarrollo deportivo, institucional y comunicacional.
Florencia Quiñones, DT de Boca Juniors
La primera en tomar la palabra fue Florencia Quiñones, quien actualmente es directora técnica en Boca Juniors, pero también jugó en San Lorenzo, Boca, Barcelona y en la Selección Argentina, donde ganó una Copa América. Además, ganó varios títulos como DT del equipo xeneise.
Con respecto a su carrera, contó las dificultades de los inicios, ya que no solo no tenían viáticos, sino tampoco espacios definidos: “Entrenábamos donde podíamos, donde había un espacio verde, un cuadrado, una cancha, con arco o sin arco, era lo mismo. Con el tiempo fue cambiando. Tuve la suerte de poder irme a jugar a España y ver otro tipo de fútbol, mucho más avanzado que en nuestro país, donde hoy recién está empezando a desarrollarse. Mi mejor regalo fue haber podido ser parte del fútbol profesional; pensé que no lo iba a poder lograr”.
Lerena recordó que el fútbol femenino es profesional desde 2019 y el masculino desde 1931, es decir, hay casi 90 años de diferencia.
En este tiempo, Quiñones opina que hubo varias mejoras: “Las condiciones en las que van las jugadoras a entrenar, poder tener un sueldo en blanco, canchas que están en mejores condiciones. Antes si llovía, no podíamos usar las canchas. La cantidad de material con el que se cuenta, que te permite programar una semana de entrenamiento, cosas que antes no era así. Incluso la indumentaria. Antes si te daban ropa XL te la ponías, porque era lo que había. Y ni hablar de lo que es la visibilidad. Antes nadie se enteraba que jugabas un partido un fin de semana, excepto tu familia y dos o tres medios que escribían algún blog. Hoy, si no está televisado, los mismos canales de los clubes tratan de transmitir los partidos. Y hoy Boca tiene todo, nutricionista, psicóloga, un campo de entrenamiento, tenemos tres canchas que son para fútbol femenino. Tenemos muchas condiciones para poder desarrollar la disciplina”.
¿Qué le falta al fútbol femenino para dar el salto? Mejorar los torneos, achicar los tiempos de parate, mayor competitividad, el desarrollo de las divisiones inferiores son algunos de los aspectos clave que permitirán el crecimiento del fútbol femenino, tanto a nivel clubes como Selección.
Quiñones agregó que cada vez hay más nenas que se destacan. “Si antes veíamos a una nena que sabía dar un pase ya la dejábamos, ahora no. Hay que ver muchas más cosas porque todas saben dar un pase o gambetear. Entonces hay que buscar más cosas a la hora de preseleccionar”.
Frente a la pregunta sobre el futuro de la mujer dentro de su profesión, Quiñones sostuvo: “Somos pocas las que dirigimos a los clubes y lo mismo pasó en Copa Libertadores, que solamente había dos mujeres. Asíque por lo menos espero que cada vez haya más mujeres dirigiendo tanto equipos femeninos como en masculinos, porque, al final, no es una cuestión de género, sino de conocimiento”.
Salomé Di Iorio, árbitra internacional de AFA, Conmebol y FIFA
Di Iorio es la primera mujer especializada en VAR en Argentina. Cuenta que hizo el curso de árbitra, primero, para conocer bien las reglas de juego. “En Quilmes no había fútbol femenino. Entonces siempre me sumaba a jugar fútbol con varones y mi opinión siempre era descalificada porque tenía que agradecer que me dejaran jugar. Entonces, ¿cómo me iba a atrever a decir falta, penal o no? Era imposible. Entonces, empecé a leer el reglamento y me di cuenta de que nadie lo había leído, que simplemente opinaban”, contó.
Además de árbitra, Di Iorio es abogada, y comentó que nunca hizo el curso con la intención de dirigir. “Terminé dirigiendo y afortunadamente tuve la chance de poder entrar en AFA, ser internacional y todo lo que ya saben de mi carrera, pero no era un sueño en sí. Hoy estoy agradecida de haber elegido la profesión y de la carrera que desarrollé, porque realmente me encanta y creo que, si volviera a nacer, lo haría de nuevo”.
Con respecto a los cambios en la actividad, sostuvo: “Creo que es la historia de todas las mujeres que estamos dentro del fútbol. A todas nos pasó de tener que demostrar muchísimo más que un hombre para poder tener la oportunidad. Fue muy complicado. Cuando yo entré eran ocho equipos, únicamente una división y una sola árbitra. No había ni siquiera equipo arbitral, no había asistente, ni hablar de cuarta, menos de televisación. Recuerdo que la mitad de las veces que tenía partidos había que suspenderlos porque faltaba la ambulancia o no había médico o no venía la policía. Hoy eso es prácticamente imposible que suceda. Así que hubo muchas mejoras. Siempre digo que el crecimiento del femenino abarca todo, jugadoras, directoras técnicas, periodismo, dirigentes, todas tiramos para el mismo lado”.
Con respecto al desarrollo físico de las árbitras, explicó: “Las pruebas varían mucho a nivel mundial, pero inclusive en Sudamérica y muchos países, exigen pruebas físicas masculinas para dirigir fútbol masculino. No es el caso de Argentina, donde las árbitras damos una prueba femenina que es exactamente la misma que la de los hombres, nada más que tenemos un poquito más de tiempo, unas centésimas de segundos en la velocidad y unos segundos más en la carrera intermitente, que son las pruebas que generalmente damos cuatro o cinco veces al año para continuar dirigiendo”.
Sin embargo, advirtió que, para dirigir fútbol masculino, tiene que entrenar a la par de sus compañeros. “Cuando tenía la chance de seguir avanzando en la carrera hacía doble turno, porque la realidad es que, si entrenaba a la par de mis compañeros, pero únicamente con entrenamiento de AFA no llegaba a la velocidad masculina, por cuestiones naturales, fisiológicas. Pero más allá de del rendimiento evaluado, también sabemos que nadie nos va a perdonar un penal que no sancionemos porque quedamos diez metros más atrás”.
Para finalizar este segmento, Lerena planteó la posibilidad de si podrá una mujer alguna vez ser árbitra principal en el fútbol masculino en primera división. “Ojalá -respondió Di Iorio-. Creo que es el sueño de todas y, como decía Flor, es un tema de capacidad. Si demostramos tener la capacidad suficiente para estar en un partido de primera división, no importa el género, sino la idoneidad que tenga la persona”.
Agustina Furnó, gerenta de fútbol femenino de Banfield
Licenciada en periodismo, y con una maestría en comunicación, lleva diez años como parte de la estructura directiva de Banfield, donde primero se acercó como comunicadora y fue parte de la subcomisión de la mujer.
“En 2018, presenté el proyecto para que tengamos fútbol femenino en Banfield, en un contexto en el que Conmebol estaba exigiendo para el licenciamiento de torneos internacionales que los equipos de fútbol masculino tengan su plantel de femenino. En ese entonces, 2018, era muy amateur. Banfield jugaba en la B, entrenábamos a las 8 de la noche cuando ya no había nadie en el predio porque era en el único momento en que había canchas disponibles. Sin agua, sin indumentaria, una realidad completamente diferente a la que vivimos ahora”, explicó Furnó.
Actualmente, el club cuenta con una estructura profesional, con directora técnica, dos ayudantes de campo, preparador físico, entrenador de arqueras, nutricionista, psicóloga, coach, un área médica con quinesiólogos, médicos y una estructura de profesionales a cargo de la formativa: “Tenemos 300 jugadoras en formación. La más chiquitita tiene 4 años. Tenemos Sub6, 8, 10, 12, 14, 16 y 19, dos planteles por cada una de las categorías”.
Asimismo, Banfield fue una de las dos sedes que tuvo la Argentina en la Copa Libertadores, disputada en octubre. Sobre lo cual, Furnó sostuvo: “El primer paso era poder darle el espacio al fútbol femenino, que los dirigentes naturalizaran el hecho de que las mujeres jugaran en estadios principales. Logramos que eso suceda con el correr de los años. Banfield hoy es el único equipo del fútbol argentino femenino que tiene un masculino en primera división y que juega todos sus partidos en el estadio principal. Eso ayudó para la toma de decisión de la comisión directiva. Se lo planteé al presidente del club, a Matías Mariotto, y automáticamente me preguntó qué era lo que había que hacer para avanzar con la gestión y se puso en comunicación con AFA y Conmebol. Fue una gran decisión institucional. Pudimos internacionalizar la marca, mostrarle al resto de los equipos de fútbol femenino sudamericanos la estructura que tenemos. El objetivo más grande de nuestro desarrollo de formativas es el día de mañana poder vender jugadoras al exterior, que lleguen a la Selección, un modelo similar al que trabajó el masculino de Banfield por muchos años y que sigue trabajando. Nos permitió que equipos grandes que vinieron a jugar, sepan que pueden venir a buscar jugadoras a Banfield. Creo que fue un objetivo súperlogrado porque fue la idea que se llevaron los clubes”.
¿Cuándo va a ser negocio el fútbol femenino? ¿Cuándo se van a poder vender jugadoras por un dinero que recupere la inversión? Furnó respondió: “Para eso tiene que subir el nivel de juego. No hay mucha ciencia. Las jugadoras que están en formativas tienen que llegar a la primera; es cuestión de tiempo. Van a ser jugadoras mucho más preparadas, con muchas más condiciones. Está pasando en el resto de los países. La ventaja que tenemos en Argentina es que sabemos lo que puede pasar con el fútbol femenino, porque vemos a Brasil, España, Estados Unidos, ya hay un antecedente. Entonces, son años de inversión, vamos hacia ese camino”. Asimismo, agregó que es clave la visibilidad, y contar con periodistas y medios comprometidos en mostrar el fútbol femenino para acercar a la gente y que haya más consumo. “Por último, la apuesta de las empresas, porque son necesarios los recursos para seguir creciendo”, concluyó.
FOTO: Olé Summit






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